Y yo me iré…

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico…

Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

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Documental

El documental arroja una mirada poliédrica sobre la vida de Juan Ramón Jiménez, huyendo del orden puramente lineal y estructurándose a partir de los ítems claves de su vida (Moguer, Zenobia, Viajes, Poesía, Exilio, Enfermedad…) La idea para unificar un material tan diverso fue utilizar un tratamiento articulado a partir de infografías en “2D y medio” y time-laps fotográficos con los que conseguir un mismo patrón visual y de contenido que será la estructura narrativa del documental.
Rodado en HD –Alta definición-. Los poemas y textos fueron locutados por los actores Carlos Álvarez-Novoa y María Alfonsa Rosso.
Una serie de audiovisuales realizados con el mismo material se exponen actualmente en la casa museo Zenobia-Juan Ramón en Moguer, Huelva.

Paraíso

Poema en voz: Paraíso de Juan Ramón Jiménez por Juan Ramón Jiménez

1

LO QUE SIGUE

Como en la noche, el aire ve su fuente
oculta. Está la tarde limpia como
la eternidad.
La eternidad es solo
lo que sigue, lo igual; y comunica
por armonía y luz con lo terreno.

Entramos y salimos sonriendo,
llenos los ojos de totalidad,
de la tarde a la eternidad, alegres
de lo uno y lo otro. Y de seguir,
de entrar y de seguir.
Y de salir…

(Y en la frontera de las dos verdades
exaltando su última verdad,
el chopo de oro contra el pino verde,
síntesis del destino fiel, nos dice
qué bello al ir a ser es haber sido.)

2

EL OTOÑADO

Estoy completo de naturaleza,
en plena tarde de áurea madurez,
alto viento en lo verde traspasado.
Rico fruto recóndito, contengo
lo grande elemental en mí (la tierra,
el fuego, el agua, el aire) el infinito.

Chorreo luz: doro el lugar oscuro,
trasmino olor: la sombra huele a dios,
emano son: lo amplio es honda música,
filtro sabor: la mole bebe mi alma,
deleito el tacto de la soledad.

Soy tesoro supremo, desasido,
con densa redondez de limpio iris,
del seno de la acción. Y lo soy todo.
Lo todo que es el colmo de la nada,
el todo que se basta y que es servido
de lo que todavía es ambición.

De: La estación total

Soy yo quien anda esta noche

Soy yo quien anda esta noche
por mi cuarto, o el mendigo
que rondaba mi jardín
al caer la tarde…? Miro

en torno y hallo que todo
es lo mismo y no es lo mismo…
la ventana estaba abierta?
yo no me había dormido?

El jardín no estaba blanco
de luna…? El cielo era limpio
y azul… Y hay nubes y viento
y el jardín está sombrío…

Creo que mi barba era
negra… yo estaba vestido
de gris… y mi barba es blanca
y estoy enlutado… ¿Es mío

este andar? tiene esta voz
que ahora suena en mí, los ritmos
de la voz que yo tenía?
Soy yo…? o soy el mendigo

que rondaba mi jardín
al caer la tarde…? Miro
en torno… Hay nubes y viento…
El jardín está sombrío…

… Y voy y vengo… Es que yo
no me había ya dormido?
Mi barba está blanca… Y todo
es lo mismo y no es lo mismo…

 

“Retorno fugaz” (Voz del autor) – Juan Ramón Jiménez

¿Cómo era, Dios mío, cómo era?
—¡Oh corazón falaz, mente indecisa!—
¿Era como el pasaje de la brisa?
¿Como la huida de la primavera?

Tan leve, tan voluble, tan lijera
cual estival villano… ¡Sí! Imprecisa
como sonrisa que se pierde en risa…
¡Vana en el aire, igual que una bandera!

¡Bandera, sonreír, vilano, alada
primavera de junio, brisa pura…
¡Qué loco fue tu carnaval, qué triste!

Todo tu cambiar trocose en nada
—¡memoria, ciega abeja de amargura!—
¡No sé cómo eras, yo qué sé qué fuiste!